lunes, 6 de junio de 2016

MANIFIESTO



No quiero ocultar mis sentimientos, ni mis errores, ni siquiera mis pensamientos. No quiero ocultar nada de lo que veo, y puedo aprobar o desechar, quiero ser como acabo de asimilar en el día de hoy mi realidad sin sofisticados preámbulos para sentirme bien a través de un maquillaje que solo uso cuando quiero verme mejor que con la cara lavada. Podría definir mi vida y no puedo hacerlo, y aunque parezca una paradoja lo es en realidad porque no hay vida en el personaje de Elsa Pagano. Todo lo que ocurrió ha sido creado por un sinfín de deseos sin cumplirse y se fueron cumpliendo sin que yo me diese cuenta de ello. Se confunden tantas cosas que enumerarlas sería entrar en un laberinto con demasiadas luces y algunas sombras, donde se confundirían las palabras y los hechos. No se trata de juzgar, ni siquiera formar un recordatorio donde dejar inmortalizado nada. ¿Qué es la vida de una mujer? Una mujer que se destacó en algo que nunca llevo título. Desde el comienzo fue todo perfecto…¿fue todo perfecto? Fue según los acontecimientos dirigidos desde un punto que nadie sabe cómo se expresa. No es un misterio. Aunque entrar en este laberinto sí es un misterio. Cuando nacemos nadie nos cuenta lo que está pasando y creo que tengo y tenemos todos los que nacemos, las prioridades de conocer que es este nuevo estado de sentir un cuerpo tan pesado. Entramos de lleno en una mentira, en un engaño, a no ser que los que nos dieron un cuerpo sean seres sabios. Pero el entorno se muestra a nuestros ojos llenos de colores y olores, y sensaciones y ruidos que a veces son agradables y otras nos producen escalofríos. Yo llegué y entré en un lugar que no me agradaba. Había que volver y me lo había propuesto de antemano pero a la hora de la verdad, me era hostil y desalmado. Por eso quise dar marcha atrás, pero… ya no tenía opción, tenía que nacer. Traje conmigo un bagaje de cosas que a mí me parecían bellas, pero pronto comprobé que para los que me rodeaban no eran tan bellas. Enseguida empezó “un zumbido” que me hacía daño, veía estridentes rayos que me aguijoneaban la piel, los rechazaba con evidente incomodidad a pesar de que una aureola de colores azules se acercaba dándome calor y arropándome con algodones. Empecé a conocer sentir hambre, a estar limpia, y chapotear en el agua tibiecita que me hacía recordar los buenos tiempos que pase acompañada dentro de una diosa que me llevaba consigo a todas partes, me alimentaba mientras yo crecía y me cantaba y recitaba poesías. Sentí la presencia de un dios, que me daba muchas energías azules y me hacía sentir bajo un manto de estrellas cálidas que me hablaban un idioma que yo podía entender, el Amor. Ahora ya es tarde, estoy en un lugar muy amplio y lleno de siluetas menudas que cantan y sonríen cuando paso a su lado. Me hacen repetir sonidos que ya conozco, me muestran cosas que puedo saber de qué se trata porque las usé en algún momento y no puedo recordar dónde y cuándo fue, pero me divierte viendo cómo esos seres me envuelven en mantos de espuma azul. Crecí. Eso parece. Crecí en un montón de fluidos que me hacen ver lo que vi tantas veces, el color, la aroma, los sonidos… Y desde entonces hasta ahora se repiten las nubes, la lluvia, los soles, las lunas, y los cometas. ¿Qué pretendía ese dios cuando me sacó al patio de la casa donde vivíamos para mostrarme un Zepelín que pasaba por encima de los techos, cuando yo venía de ver las Estrellas y apenas tuve ojos para ver algo que era tan feo en el cielo,solo tenía seis meses de vida…a mí me gustan más las nubes. Pronto oí el sonido del dios que me hablaba, y me dijo una sola palabra que pude entender, “Dios”. y ese sonido alegró toda mi forma, yo sabía de ese sonido tan especial y me asocié con ese dios que me alegraba con su voz. Pronto la diosa repetía ese sonido, “Dios” y algunos dioses y diosas que veía de vez en cuando a mí alrededor lo hacían sonar de forma que todo el entorno se cubría de azul. Yo reía, ellos todos reían. Aquellas extrañas sensaciones que a veces me hacían daño, iban desapareciendo como ocultándose de algo que yo desconocía y que más tarde aparecían sin permiso y me hacían ver humos oscuros y mal olientes. Pero aunque no quería volver, tuve que resignarme y seguir adelante. Un mundo de fantasía se abríó delante de mí atraído por un entorno que llaman sociedad y las reglas que según supe mucho más tarde, cambian según las ondas que se mueven en cualquier entorno según iba yo moviéndome por tantos y tantos lugares donde dioses y diosas se mostraban tan diferentes. Lo veía que sus colores dejaban estelas cuando pasaban por mi lado. Estas estelas parecían crecer y disminuir según los sonidos que dejaban escapar y los perfumes que salían de esos sonidos a veces ácidos y poco agradables. Qué agradable vida estaba teniendo en general a mí alrededor, aunque a veces parecía que mis sonidos no causaban buena impresión y recibía lecciones de cómo andar por la vida. Yo sabía muchas cosas que había aprendido con otras diosas y dioses en lugares remotos, rodeada de ese perfume azul que me recuerda siempre a Dios. Hoy soy una Fuerza, y lo que supe siempre, hoy se corrobora. Soy una Fuerza sin edad que procede del Sol. El lugar donde ahora me encuentro es un desierto árido, no hay sonidos perfumados y jamás encuentro los efluvios azules de antes cuando me movía al principio de llegar. Pero el gran Supremo Creador me dijo que mi Luz era para iluminar la oscuridad de algunos desiertos donde se perdió, por no conservarla en sus corazones. Una energía oscura se adueñó de los dioses y diosas que habitaban el mundo, los confundió en sus perfumes y sus sonidos y los transformó en formas de colores vanos, y les hizo perder el olfato y el gusto y la mirada por la realidad auténtica del ser que habita el Universo por los siglos en la Eternidad Infinita del Cósmos. Ahora vagan en un Espejismo tratando de alcanzar lo que no saben que han perdido, porque con su ceguera ven lo que no es real, y lo aprueban como si lo fuera. Han perdido su verdadero perfume y su real sonido, y se mueven dando giros en pos de una misma cosa, que crean por ellos mismos”sus Deseos”. Ese espejismo llamado deseo les hace perder el objetivo principal por el que han sido creados, como dioses y diosas para iluminar por donde pasen en bien de ellos y los demás. ¡Cuántos son los que vagan en estas circunstancias, se han convertido en bestias salvajes del miedo, ya sus sonidos hieren, sus olores hienden, sus colores no existen, solo una niebla espesa les rodea!
Yo soy la Esperanza, yo soy el Amor, yo soy la Luz que viajo en las alas del Viento acariciador de las cálidas regiones donde existe la Vida. Yo vengo a restaurar el sonido, los colores legítimos y a enseñar la Verdad para romper el Espejismo donde están sumidos. Somos Uno. Yo soy parte del dolor de los dioses que se han confundido, y han tomado por verdad lo que es un simple espejismo. Yo vine a dar la mano al caído a que se levante y mire adelante como dioses que son. Vine para restaurar el Reino y decir a los dioses que recuerden su origen. Nadie debe vivir en las tinieblas del deseo, que solo dura… nada, y ver la Luz de lo eterno que es Infinito, solo con el esfuerzo de salir de la oscuridad y del peligro de la mentira. Todos juntos venceremos con la Fuerza los peligros que nos acechan en el largo deambular en el tiempo. Yo tengo aromas azules para brindar y luces brillantes para regalar y ofrezco mis fuerzas para sostener para todos vosotros la Verdad que los arropará para triunfar. No quería volver, pero ahora que Soy la que Soy, estoy enamorada de Ser como Soy, y quiero dejar para los dioses y diosas mi perfume de amor para que los nutra. El sonido de amor que los guíe y las fuerzas de colores que los arropen. Mirar con la luz del alma y el espíritu el camino que hay que recorrer para levantarse en el horizonte de la Vida. Ahora que conozco de donde vengo y que sé quién soy y porque estoy aquí ahora. Ahora que soy una fuerza que tiene un alma para amar a todo lo que me rodea, ahora que sé que soy un espíritu creado por Dios, tengo la convicción de saber cual es mi razón de ser en el tiempo infinito que llamamos vida. Nadie puede dañarme, nada puede injuriarme, nada puede molestarme porque yo no soy el cuerpo, éste es una proyección de mis pensamientos y no es más que una invención de los que fueron en otros tiempos pasados, mis deseos. Ya no tengo deseos, descubrí la trampa que se oculta tras ellos, la trampa de nunca acabar de tenerlos. Me liberé totalmente y ahora comprendo cuánto sufrimiento y enfermedades trae el sostenerlos. Estoy aquí, estoy para servirte, soy la diosa que ama sin medida, si buscas el perfume acércate, yo te daré de ese perfume imperecedero, te haré oír el sonido perfecto, te envolveré en la luz del Espacio Infinito con un beso. Vine para esto. Regresé para perfeccionarme y ser Uno contigo, no soy la que ves, soy algo que no puedes medir, soy una fuerza sin átomo que forma parte del Universo.
Elsa Pagano.
Compostela 2010.-

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